De re publica

Anomia, de Eugenio Amaya
Teatro María Guerrero-Sala de la Princesa, 13 de octubre 2012

critica de la obra de teatro anomia de eugenio amaya

Anomia. Foto: mai saki

Eugenio Amaya escribe y dirige esta obra que afronta un tema bien actual: la corrupción estructural de la partitocracia española. En lugar de concederse la distancia creativa necesaria para lograr un toque más reflexivo, el autor ha optado por elaborar un fresco casi periodístico pegado a la situación inmediata. Su crónica de la lucha fratricida que se desata entre compañeros de partido por un puesto destacado en las próximas listas municipales comienza en la línea buenista de Gore Vidal en The Best Man (1960), clásico algo superado de este género político-electoral pero, afortunadamente, va decantándose progresivamente por un tono más oscuro emparentado con la excelente serie de Canal Plus Crematorio.

El texto va de menos a más. Comienza siendo demasiado ilustrativo, con unos personajes (la veterana concejala de urbanismo, el jóven concejal de cultura y el secretario de asuntos internos del partido) que, más que hablarse entre ellos como se hablarían unos políticos degradados en la cruda intimidad de ese sótano de ayuntamiento donde transcurre la acción, se dirigen a nosotros aportándonos pulcros datos sobre el tema tratado. Luego los tres personajes adquieren mayor textura y sus diálogos suenan menos subrayados; y aparecen el alcalde y el emotivo marido de la concejala, mejor escritos ya desde el comienzo.

En un montaje muy neutro respecto a la decoración, la iluminación y el vestuario, resultan muy solventes los intérpretes de la compañía extremeña Arán Dramática; destaca la labor de Elías González para manifestar la evolución de su personaje y la refrescante naturalidad de ese alcalde a cargo de Quino Díez. Una lástima la excesiva composición por parte de María Luisa Borruel para dibujar el tono populachero de la protagonista.

La trama, aunque bien desarrollada y concluida -especialmente acertada la silenciosa resolución de la ultima escena- resulta a menudo esperable y, junto a momentos y frases ocurrentes, tira demasiado de lugares comunes. Cierto es que, en materia de corrupción política, todo nos suena a sabido y ya es difícil sorprendernos pero se podrían evitar tópicos narrativos como el del chantaje con fotos subidas de tono, recurso tan usado que ya suena a telefilm de siesta en Antena 3.

El problema de la ficción política en España no radica solamente en quedar superada por la realidad en lo argumental sino también en lo icónico. ¿Cómo igualar la potencia berlanguiana de esas confidencias vaticanas de encaje negro entre María Dolores y Soraya, quién sabe si despachando asuntos de partido a la sombra de La Pietá? A los asépticos protagonistas de Anomia les falta esa cutrez de platito de jamón rancio definitoria de nuestra clase política. Les falta españolizarlos, que diría el ministro Wert.

Ayudaría quizás a ello una menor abstracción de la historia (una ciudad cualquiera, una autonomía cualquiera, un partido cualquiera…) y la reducción del tiempo empleado en desplegar ante nosotros todo el abanico de corrupciones posibles en favor de un desarrollo mayor de las tramas personales y familiares. En todo caso, Anomia es un intento de teatro político contemporáneo cuyo estreno hay que aplaudir. Siempre es saludable que en el sótano de un teatro público -la sala de La Princesa del María Guerrero- se escuche esta historia de corrompidos sótanos políticos, pese a que la obra no llegue a cuajar del todo.

Los conserjes de San Felipe, de José Luis Alonso de Santos
Teatro Español, 14 de octubre 2012

critica de la obra de teatro los conserjes de san felipe de jose luis alonso de santos

Los conserjes de San Felipe. Foto: David Ruano

José Luis Alonso de Santos refleja con simpatía en su nueva comedia cómo vive el pueblo llano los acontecimientos históricos. En este caso, la promulgación en Cádiz, hace doscientos años, de la primera constitución española. La variada trama, seria a ratos pero generalmente festiva, pensada por el veterano autor -que tiene el detalle de reservarse la pedagogía patriótica para la última escena-  ha servido como base de pruebas para la primera entrega del programa La vía del actor del Laboratorio Rivas Cherif, iniciativa del CDN por la cual un director, Hernán Gené, se ha puesto al servicio de doce intérpretes para, durante tres meses, llevar a cabo un ensayo creativo de la obra abierto a la libre aportación de recursos por parte de cada participante.

Pese a la tarea se supone que moderadora y unificadora de Gené, el montaje presentado en el Teatro Español no oculta el tono algo disperso de muestra final de taller con su amalgama de elementos expresivos; unos más acertados (la coreografía de las balas, el uso de títeres de pequeño y gran formato para representar a las figuras de poder) y otros, no tanto. Junto a las vicisitudes de una serie de personajes humildes de aquella Cádiz constitucional, transmite el montaje una crítica amable a la ineptitud de nuestros diputados de entonces -y de ahora, se ve, dados los aplausos con que el patio de butacas celebraba cada nueva chanza al respecto.

La mayor virtud del espectáculo es la facilidad con la que deja traslucir la experiencia tan placentera (y esforzada) que ha supuesto para este grupo de doce jóvenes su participación en él. Sin destacar nombres concretos, puesto que ellos mismos optan por la presentación colectiva en el programa de mano, hay intervenciones muy interesantes en el conjunto. Y una alegría que se va contagiando a los espectadores, provocada por unos actores que disfrutan de verdad sobre el escenario.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s