Un domingo lleno de teatro y de vida

O arroz blanco, la abuela, unos cafés (y un Misántropo que no pudo ser)

teatrovida

Andaba yo el sábado algo triste porque un virus de esos que te revuelven seriamente el estómago me había hecho perderme la gran quedada de tuiteatreros en Toledo para disfrutar de Misántropo: nueva e imprescindible maravilla de Kamikaze Producciones, a juzgar por lo que me dijeron y repitieron los veinte afortunados que allí acudieron. Así que el domingo, medio recuperado me lancé -arroz blanco en el tupper y paracetamol en ristre- a las brumosas y casi parisinas calles de Madrid dispuesto a no perderme las dos citas teatrales que tenía previstas.

A eso de la una asistí en el Espacio Ronda a ¿Qué hacemos con la abuela?, un Teatro Foro organizado por la compañía The Cross Border Project sobre el tema del Alzheimer, o quizá sobre el cuidado de un enfermo grave en la familia y los conflictos que eso genera. El Teatro Foro es una propuesta de teatro participativo, y lo que más llama la atención es que la gente participa, y mucho. La directora y maestra de ceremonias, Lucía Miranda, crea un ambiente tan agradable y los tres actores –Belén de Santiago, Ángel Perabá y Laura Santos– nos presentan la historia de un modo tan directo y cercano que, llegado el momento de que los espectadores pasen a la acción, las intervenciones se suceden y son muy creativas, el tiempo se pasa volando y todos nos quedamos con ganas de más. No voy a explicar en detalle como funciona esto del Teatro Foro, solo diré que la reflexión seria y el humor no están reñidos. Y espero que los Cross organicen pronto una nueva cita en Madrid porque solo pude llevar a unos poco amigos y muchos otros, incluidos bastantes tuiteatreros de resaca toledana, seguro que quieren verlo.

Y a las cuatro y pico de la tarde volvían los Cafés Teatrales de Teatrorama tan estupendamente organizados por Veronica Doynel, otra maestra de ceremonias excepcional. La cita era esta vez en el Pandora, debido al cierre del añorado Artebar La Latina. Tres invitados de lujo: Claudio Tolcachir, Luis Luque y Raúl Tejón; muchísimos asistentes: espectadores, gente de la profesión y por supuesto esa primera fila llena de tuiteatreros; y dos horas para charlar de teatro de un modo diferente. Se dijeron muchas cosas interesantes (que podéis consultar en twitter en el hashtag #cafesteatrales) pero os invito a no perderos las próximas ediciones porque lo verdaderamente importante es la atmósfera que se genera. Más que entrevistados, entrevistadora y público se crea un aire de familia (afortunadamente disfuncional) que se junta un domingo a hablar de sus cosas. Los que hacéis y los que vemos teatro compartimos una pasión vital, y eso creo que se refleja muy bien en estos Cafés Teatrales. Todos salimos de allí más apasionados de lo que entramos, como de una de esas milagrosas funciones que sale redonda. Y eso no puede sino propiciar -así fue en mi caso- otros encuentros llenos de teatro y de vida.

En resumen, que -a la espera impaciente del Misántropo– hoy estoy muy contento aunque sigo con el arroz blanco.

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