Impresiones teatrales 2012 (Parte 3)

Qué mejor modo de estrenar noviembre que asistir al Don Juan Tenorio alternativo de la Plaza de la Cebada. Montaje casi callejero con fantásticas escenografías y festivo ambiente contagiado al numeroso público.//Esta vez, sí. En su segunda incursión del año en Madrid, Declan Donnellan venció y convenció. La primera parte de Las tres Hermanas del Teatro del Arte de Moscú era excelente. La segunda, verdaderamente espectacular. Casi se podía haber llamado la obra Masha, dado el extraordinario trabajo de Irina Grineva dando vida a la mediana de las Prozorov. Un Chejov para recordar.// De Doña Perfecta, carta de presentación de Ernesto Caballero al frente del CDN, me quedo con el magnífico trabajo del siempre obligatorio Israel Elejalde: voz y gesto constantemente precisos a lo largo del progresivo descenso al abismo del galdosiano Pepe Rey. Le acompaña, con gran acierto, Lola Casamayor.//Nueva cita con el ciclo Una mirada al mundo en el Valle Inclán. El Bob de Anne Bogart resulta ser un ejemplo magistral de Solo play a la americana que se apoya en la exhibición interpretativa de un Will Bond con perfecto dominio de sus capacidades expresivas.//Otro montaje genial que recupero en este 2012 y en uno de los pequeños teatros más bonitos que he visto, el Corral de Comedias de Alcalá de Henares. De Los ojos de Pablo Messiez me fascina ese mundo y estilo tan especial de su autor que no teme saltarse las normas de la lógica para ofrecernos instantes congelados de pura emoción y hacer poesía de la disfuncionalidad. Qué decir de su talento para brindarnos grandes actrices en estado puro: si maravillosa está Marianela Pensado dando vida a esa niña que le reza a su virgencita de Famosa, sin duda lo mas poderoso de Los ojos es ese torbellino de sentimientos y verdad en que se convierte Fernanda Orazi ante nuestros ojos. Su Natalia es un desamor andante, con maleta y sin mechero, que impacta al espectador. Conviene ir preparados.//Poderío también el de Tomás Pozzi que recibe en el Hall del Lara con Las flores pa los muertos: sinceridad envuelta en carcajadas con un toque bizarro a lo Tennessee Williams y apabullante bajada de escaleras que envidiaría la mismísima Lina Morgan.

Ya en diciembre, y temiéndome que no se estrene a Madrid, cojo el AVE a Lleida, ida y vuelta, para no perderme el renombrado Incendis de la Compañía La Perla 29. De qué modo tan inteligente lanza inmediatamente Wajdi Mouawad a sus personajes en busca de la verdad. Y qué conmovedoras interpretaciones de Clara Segura y Julio Manrique. Junto a ellos vamos recorriendo un camino que hace presente el pasado, cercano lo lejano y vivo lo muerto. Oriol Broggi hace justicia a esta tragedia épica a escala humana con una puesta en escena a lo Brook. Cada pequeño gesto abre la puerta a otra nueva realidad, en un juego constante de espacios, tiempos y puntos de vista. Vuelvo de Lleida enamorado de Mouawad y de La Perla.//En La Abadía llena El diccionario, bien construido biopic de María Moliner que nunca oculta su estructura y lenguaje mainstream. A los pocos minutos ya la veo estrenada en Broadway o en el West End (con mecanismo, eso si, que haga subir y bajar automáticamente el atril). Triunfaría allí, como lo ha hecho aquí, gracias a la exhibición de Vicky Peña en plan Jessica Tandy.//Grata sorpresa en el Garaje Lumiere con Dos en la ciudad de un Antonio de Cos que parece discípulo de Sanzol. Me gusta mucho el texto bien escrito de esta comedia episódica de parejas y sonrisas en la que se mezclan localizaciones americanas con surrealismo español; como si Nora Ephron sirviera cosmopolitans a la otra generación del 27.//Gracias a la residencia temporal que los Teatros del Canal ofrecen al equipo de La Guindalera puedo concluir este repaso a mis mejores experiencias teatrales de 2012 con su exquisito montaje de La larga cena de navidad de la que, entre otras cosas, me admira el trabajo conceptual de Juan Pastor en la dirección. Pequeña obra para ver y repetir: un diamante es para siempre.

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Impresiones teatrales 2012 (Parte 2)

Segunda parte de mi recorrido teatral por el 2012. Mañana, la conclusión.

En julio, me sorprende el dinamismo que consigue imprimirle al texto de La escuela de la desobediencia su director Luis Luque. Otro al que conviene seguirle la pista.//Disfruto con Viejos tiempos de Pinter en la Pequeña del Español. Montaje-homenaje a Luis Escobar -cuya traducción se respeta- con ecos de Irene Gutiérrez Caba y Paco Rabal en las interpretaciones de Emma Suárez y José Luis García-Pérez.//Probablemente, el acontecimiento del año en la escena madrileña haya sido la inauguración de La casa de la portera. Y quién mejor que Chejov para dar el pistoletazo de salida a esta nueva propuesta teatral. Ya en el propio título, pone Ivan-Off de manifiesto cuánto arte e ingenio aportan y aglutinan José Martret y Alberto Puraenvidia en torno a su aventura. Pero este Ivan-Off pertenece sobre todo a un inmenso Raúl Tejón capaz de encarnar a solo tres palmos de los espectadores la oculta tragedia de la vida en minúsculas. De entre el compacto elenco destaco al tragicómico Carlos Leyva de Germán Torres y a las divertidísimas Condesa y Señora Leyva, cuyos canapés ha probado incluso Vargas Llosa. La casa de la portera es un bajo, interior y con poca luz; pero reformado y con infinitas posibilidades. Mejor verlo.//Comenzó el Fringe Madrid con alguna propuesta interesante: en Las plantas descubrimos a Estefanía de los Santos, otra sorprendente actriz que nos llega de la factoría Messiez. En su monólogo, comparte soledad, vacía regaderas y ama salvajemente a Nina Simone.

Agosto: la Orazi, siempre. También en el Fringe la pudimos disfrutar por partida doble en La realidad, drama uruguayo de gemelas que de jóvenes leyeron Mujercitas.//Tras el prolongado y comprensibe éxito de la Burundanga de Jordi Galcerán llega al Maravillas Shirley Valentine. El alma del montaje está en la tierna y cómica interpretación de Verónica Forqué. A ratos, si entrecierro los ojos, me parece estar eschuchando a la gran Aurora Redondo.

Se inicia septiembre con otra acertada versión de José Padilla: el Enrique VIII de Shakespeare en los Teatros del Canal, obra con la que la Fundación Siglo de Oro consiguió el triunfo para España en el Globe Theatre del Londres olímpico de hace unos meses. La dirección de Ernesto Arias ofrece sencillez, claridad y destacado protagonismo para la Catalina de Aragón de Elena González.//Otra gran experiencia en Microteatro de la mano de En construcción, emocionante pieza breve, extraída de otra más larga, en la que Carolina Román, Nelson Dante y Tristán Ulloa dibujan cercanías y distancias en torno al amor y la emigración.//Tenía ganas de ver mi primer Carousel de Rodgers y Hammerstein; por fin tengo la ocasión en el Barbican de Londres. Aunque para nada es redondo el montaje del Opera North de Leeds, se adivina todo lo que puede dar de si este material, quizá el más complejo y arriesgado de la venerable pareja.//En el Young Vic veo un rompedor montaje ‘deconstructivista’ de Las tres hermanas de Chejov a cargo del interesante director australiano Benedict Andrews. A ver si en Madrid o en Barcelona se anima alguien a traer este Three sisters.//Me sorprendo con el dominio sobrehumano de los diálogos sugestivos que demuestra la veterana innovadora Caryl Churchill en el Love and information del Royal Court: son 57 escenas independientes a las que un montaje algo unívoco les resta un poco de su rica ambigüedad.

Y en octubre, La vida es sueño. Se estrena Helena Pimenta con Calderón en la Compañía Nacional de Teatro Clásico regalándonos un extraordinario Segismundo, más humano que nunca gracias a la excelente versatilidad de Blanca Portillo. Mención especial para la vibrante Rosaura de Marta Poveda y para el rey Basilio del siempre acertado Joaquín Notario.//En transición hacia el teatro privado, Eduardo Vasco presenta una Noche de reyes de Shakespeare en la que destacan la andrógina Olivia de Beatriz Argüello y ese bufón casi de Mihura a quien Arturo Querejeta aporta veterana presencia escénica.//Me sorprende en el Principal de Valencia el My Fair Lady de Azpilicueta, mucho más rico en todos los aspectos que algún otro montaje suyo también en cartel.//Primer contacto con la compañia Ron Lalá gracias a Siglo de Oro, siglo de ahora, acertado y gamberro juego escénico que pone en contacto el teatro barroco español con nuestra actualidad inmediata, para diversión de los espectadores.